domingo, 30 de septiembre de 2007

La mamá de Pacheco


Un supuesto hijo de puta y de hecho, al menos un mentiroso son parte de este problema. Una frase despectiva, que si se dijo o no, no intentaré descubrir en este post. 4 personajes inmersos en una polémica que acarreará duras sanciones. 3 de ellos en cancha y una cuarta, a miles de kilómetros lejos de Arequipa, sin querer queriendo (parafraseando al Chavo del Ocho) estuvo presente en la jugada: La mamá de Pacheco.

Minuto final. Juan Carlos Oblitas corre presuroso como en sus mejores tiempos hacia el centro del campo. Intenta tomar del brazo al árbitro Héctor Pacheco pero no tiene éxito. Lo que sí logra es exponer su defensa: “Yo no te dije ‘hijo de puta’, como dice que dije este cínico de Ávila (primer asistente). Lo que expresé fue que nos están robando”.
Qué hace que esta frase sea tan despectiva, que suene tan brutal. Sabido es que con ella afrentamos a uno de los seres más queridos que tenemos: la madre. Por qué entonces, dejemos de ser machistas y empecemos por instaurar el “hijo de puto”. O es que la madre nomás debe soportar todos los embates de algún desubicado.
La prostitución es según la Real Academia de la Lengua Española, la actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero. Es así que dependiendo del sexo puede ser prostituta o prostituto. Por extensión, se dice también que se prostituye aquella persona que "vende" sus servicios profesionales (no sexuales) por una causa que se considera indigna, con el único aliciente de recibir un pago o favor.
Puta es la diosa menor de la agricultura en la mitología romana. Existen dos versiones para explica su raíz etimológica: en latin significa poda. Las fiestas en honor a esta diosa celebraban la poda de los árboles y durante esos días las sacerdotisas ejercían un bacanal sagrado honrando a la diosa.
Una segunda explicación indica que la mentada palabra proviene del verbo putare, que significa Pensar. Tras sangrientas guerras, los romanos hacían esclavos a los griegos. Superiores en lo militar, en lo culto eran unos salvajes, es así que utilizaban a los hombres griegos como maestros de sus hijos. Tarde que temprano, los romanos no sólo descubrieron que las griegas eran expertas conocedoras en cuestiones amatorias, sino también que dominaban otras ciencias y habilidades, y se les llamó “putas”.
A lo largo de la historia de la humanidad, ilustres personajes han recurrido al servicio de prostitutas y/o prostitutos. El gran Julio César, líder político y militar de Roma, de quien se decía “es el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres”, en referencia a su bisexualidad. Era tanta su incontinencia sexual, que no reparaba en entregar costosos regalos a hombre y mujeres a cambio de sus favores carnales.
El emperador Calígula prostituía a su propia hermana Agripina, la menor, entre sus favoritos, para luego mantener una relación incestuosa con ésta. Miguel Ángel, uno de los mayores genios de la humanidad, sentía pasión por la belleza masculina, pasión que lo llevaba a contratar los servicios de jóvenes prostitutos como un tal Febo di Poggio.
Franz Schubert, músico brillante, de vida bohemia, vivió rodeado de intelectuales y de prostitutas. Tan poco agraciado físicamente, buscaba la compañía de éstas al no tener éxito con las mujeres. Se dice que sus obras maestras musicales fueron escritas entre sábanas y la compañía de una moza de turno. Murió de sífilis como tantos otros genios.
Pero es María Magdalena la prostituta más famosa de la historia de la humanidad. Según la tradición católica, Jesús la salvó de morir apedrada al acusársele de adulterio. Y si Jesús perdonó por qué nosotros no.
Haya dicho o no Juan Carlos la insultante frase, lo que me queda claro es una cosa: quien no debió estar en la jugada en Arequipa, era la madre de Pacheco.