sábado, 13 de octubre de 2007

Los Misioneros del Fútbol


Sería un equipo de fútbol-sala como cualquier otro si no fuera por una pequeña particularidad: todos sus componentes son sacerdotes. El rival más encarnziado representa al Diablo. El rito antes de saltar a la cancha tiene una sola enmienda: ganar si es posible, pero por sobre todas las cosas no hacer daño a sus rivales.
Os Chispas milita en la tercera división de fútbol sala de Ourense, en España. Allí, llevan años fajándose en el campo y lo hacen con regular suceso. Son la atracción del campeonato zonal pues todos sus integrantes, que no son más que 12, provienen de las distintas parroquias de Ourense. Luis Pérez, párroco de Santiago de las Caldas, es el entrenador y jugador de campo cuando es necesario.
Y es que no siempre les resulta posible reunir al equipo completo. El que no tiene un bautizo, o una charla de novios, tiene un matrimonio. Además, en más de una oportunidad han perdido a una futura promesa del fútbol-sala sacerdotal, porque son reclamados desde las distintas misiones. Esto le sucedió con Isaac Pereiro, eximio goleador “fichado” recientemente por la misión de Jipijapa (Ecuador).
Si bien nunca han liderado el torneo, siempre sus presentaciones son seguidas por muchos aficionados. Antes de empezar el encuentro, los sacerdotes son solicitados para las fotos respectivas con jugadores rivales y hasta con los árbitros. Amén de los aficionados.
Os Chispas tienen su propio ritual antes de cada encuentro. Empiezan con el rezo de un padrenuestro: «Para ganar, si podemos. Para no lesionar a nadie y, sobre todo, para que no nos lesionemos, porque al día siguiente tenemos misas y parroquias que atender», arenga previo a la salida a cancha el padre Tomás, de 46 años.
En su recorrido futbolístico les ha sucedido diversas anécdotas como la de enfrentar en la liga al Club Nocturno Las Ninfas, equipo patrocinado por un local de streep tease del mismo nombre. Sin embargo, el rival más encarnizado es Os Diablos Vermelhos (Diablos Rojos) de Xunqueira de Ambía. La última vez que se enfrentaron fue derrota para el cielo por 7-4. Al día siguiente en los diarios locales, la broma estaba instalada: Diablos vencen a ángeles del Señor.
Os Chiapas también cuentan con su propio “galáctico”: Carlos Ricla, coadjutor del entrenador Luis Pérez. De sus pies se marcaron la mayoría de los 80 goles que lleva el equipo anotados en la Liga. Sin embargo, la figura para muchos es Martín Rodríguez, de 27 años, coadjutor de la parroquia de San Pío X de Ourense capital.
Os Chispas tiene tres arqueros: el hermano Emilio, Francisco (formador del seminario, que se rompió el tendón de Aquiles), y Francisco Pernas de Dios, de 46 años, cura de Santiago de las Caldas. Los demás son defensas y delanteros: José Benito Otero es formador del seminario menor. Juan Carlos Bande, delegado episcopal de estadística. Luis Arce, diácono en la parroquia de la Asunción. Jorge Balado, diácono en Carballino y Tomás Delgado, párroco de Xinzo de Limia, a unos 35 kilómetros de la capital Ourense.
Lo que buscan con esta participación deportiva es, hacer ver a la gente que los curas son personas normales, e inculcar que el fútbol se puede llevar adelante de una manera honesta. “Nosotros no decimos palabrotas ni fingimos penaltis: hay que ser legales. Aunque si fuese en un partido trascendental ante algún rival específico (Las Ninfas, Os Diablos), no sería un pecado grave”, señala risueño el obispo, monseñor Quinteiro, el guía espiritual del equipo y la ciudad.
En febrero de este año, participaron por segundo año consecutivo en la Champions Clerum, el Campeonato de Europa de Curas, algo así como la Premier League sacerdotal. El torneo se realizó en Bosnia-Herzegovina. Lamentablemente les tocó “el grupo de la muerte” integrado por los terribles croatas, rumanos, polacos e italianos. No lograron clasificar, por lo que no pudieron repetir el 6 lugar que consiguieron en Zagreb, Croacia.
Quizá en descargo de Os Chispas, habría que precisar que no contaron en el banco como entrenador a Luis Pérez, quien debió permanecer en la localidad de As Caldas atendiendo sus obligaciones eclesiásticas. Lo reemplazó Tomás Delgado, pastor de la Parroquia de Xinzo de Limia, y que a decir de muchos, le faltó tino y tiempo para conocer a sus pupilos.
Continúan preparándose con esmero para su próxima participación en la Champions Clerum, la misma que no está asegurada del todo, pues existe un grupo de curas madrileños interesados en jugarla, pero reforzados con seminaristas brasileños y argentinos. Mientras tanto, ellos siguen ejercitándose y brindando la misma respuesta cada vez que son requeridos para saber de dónde conseguirán la indumentaria deportiva y los pasajes: Dios proveerá, es la sentencia generalizada.


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