La Gaceta dello Sport hizo un sondeo entre los miembros de la Santa Sede, de quién sería el prototipo del jugador ideal del Ancona, equipo del Calcio italiano que El Vaticano acaba de comprar. Todos los encuestados, absolutamente todos pronunciaron un nombre: Kaká. Veamos por qué.Octubre. 2000. La historia de Ricardo Izecson Dos Santos Leite en el mundo del fútbol pudo nunca haberse escrito. Se bañaba en la piscina junto a algunos familiares y amigos. Se le notaba muy alegre y divertido. Luego, decide apartarse del grupo y empieza a escalar los peldaños del tobogán; amaga con tirarse varias veces hasta que por fin lo hace. Plop… Su metro 86 va directo al fondo de la piscina: se estrella de cabeza, se tuerce el cuello y sufre una fractura de vértebra. Kaká debió quedar paralítico.
Los médicos no se explican cómo pudo recuperarse de tamaña desgracia. El número 22 del AC Milán no tiene una sola duda: "Es un milagro de DIOS", había dicho.
El apodo se lo debe a su hermano menor quien de niño no podía pronunciar Ricardo y lo llamaba “Caca”, que con el tiempo cambió a Kaká, aconsejado por el empresario que lo representaba ya que creía que así sería más comercial. Lo que nunca cambió en él, fue y es su inquebrantable fe religiosa. Congrega en la Iglesia Evangélica Brasileña Renacer y es miembro activo de la agrupación Atletas de Cristo.
Kaká lee a diario la Biblia, y desde Italia realiza cursos de formación religiosa vía on-line. Escucha también a través de la red los programas de audio que difunde su iglesia. Una vez que termine su carrera deportiva quiere profundizar sus conocimientos en la Biblia y convertirse en pastor.
Su camarín en los estadios de Milanello y San Siro están decoradas con salmos de la Biblia, y adhesivos con la frase "Dios es fiel", de igual forma las paredes de hoteles donde concentre.
Silvio Berlusconi, presidente milanista es el hincha número uno del brasileño: no sólo le gusta el futbolista, sino también su comportamiento fuera de los terrenos de juego. El brasileño responde al perfil del “hijo preferido”, ese joven que todo padre quiere para ser el marido de su hija. Bien parecido, profundamente tímido y muy religioso. Discreto, sencillo y disciplinado. Toda una verdadera joya.
Kaká tiene el mundo a sus pies. Es millonario y felizmente casado. Conoció a su esposa Caroline Celico en una fiesta en Sao Paulo en 2002. Los padres de ambos se conocían y los presentaron. Intercambiaron números telefónicos y la primera cita fue cuando ella cumplió los 16 años y cursaba aún el colegio. Él tenía 19 años y ya era famoso en Brasil.
A los pocos meses se hicieron novios y a los 20 años Ricardo Izecson Dos Santos Leite ya se sentía preparado para el matrimonio. Sin embargo, decidieron esperar 3 años: uno en Brasil y dos a la distancia. Estos últimos en Italia fueron difíciles para la relación, pero esa fue la prueba de amor que se dieron.
Estando en Italia jamás acudió a discoteca alguna pues la noche no lo tenía entre sus parroquianos. Cuando lejos, Kaká y Carolina tenían un pacto: eran libres de salir con los amigos, pero a media noche volvían a casa como la Cenicienta y se llamaban por teléfono por horas.
El año pasado en Sao Paulo, Brasil la pareja se casó ante 600 invitados, entre ellos muchos de sus compañeros de selección como Ronaldo, Cafú, Roberto Carlos, Zé Roberto, Roque Junior y Dida, entre otros. Fue el momento más feliz en la vida de Kaká: se casó con la mujer que amaba y a la cual respeto hasta el día de la boda. Ambos, eligieron llegar castos al matrimonio, “la Biblia enseña que el verdadero amor se encuentra en la noche de bodas, con el cambio de sangre, esa que la mujer pierde con la virginidad. Para nosotros la primera noche fue bellísima”, señaló el novio.
Cuando fue transferido del Sao Paulo al AC Milán su pase costó 8 millones y medio de euros. Hoy por él, instituciones como Real Madrid y Chelsea están dispuestos a desembolsar 150 millones de euros, con lo cual sería el jugador mejor pagado en toda la historia del fútbol. Sin embargo, esas cifras a Berlusconi no lo conmueven, ya que para él, “Kaká es el Milán”.
El 23 de mayo de 2007 Ricky (como lo llaman sus compañeros de equipo), consiguió su primera Champions League, ganando al Liverpool por 2 a 1. Lejos de los festejos grupales, corrió al centro del campo quitándose la camiseta milanista. Se arrodilló, alzó sus manos al cielo, y dejó leer la siguiente inscripción: I Belong To Jesús (Pertenezco a Jesús).
Esta foto –que acompaña este post- ha dado la vuelta al mundo. Fue el mejor testimonio cristiano dado en todos los años que tiene el fútbol como tal. En un momento estelar de su vida profesional, Kaká expresó a las claras y sin vergüenza alguna, que no es la fama, ni el dinero ni la gloria deportiva lo que lo mueve, sino el amor a Cristo Jesús. Amén.





1 comentario:
Qué buen artículo. Llegue a ti de casualidad, espero que publiques con regularidad.
Abrazos
J.L.M
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